Contagious: frena el avance de los virus

Contagious prototipo juego de mesa

Contagious es un juego de mesa, por ahora centrado en el nivel de prototipo, diseñado por Rubén Muñoz en el que dos jugadores tendrán que pugnar por combatir una enfermedad que amenaza con derribar las defensas del sistema central de un ser humano, un paciente cero que podría ser el arranque de una gran pandemia.

El título, que es finalista del último concurso #ImprimiryJugar del blog Jugando en Pareja (una de las principales referencias en Internet sobre juegos para dos jugadores), sitúa a dos jugadores en el papel de investigadores de grandes empresas farmacéuticas que tratan de hallar la cura de la plaga.

En este enlace puedes acceder a un vídeo tutorial del juego hecho en Cuarto de Juegos

Contagious es principalmente un juego de cartas. Con 16 de ellas se forma el tablero, que simula un cuerpo humano, sobre el que se desarrollará la partida. Y con ellas se determinará dónde está la infección, en qué lugar hay que centrar la cura y cómo se procederá. El objetivo del juego es ser el primero en encontrar esa cura, meta que se consigue a través de una mecánica que toma elementos abstractos para trasladarlos a la temática escogida.

El tablero de juego representa un cuerpo humano con decenas de líneas interconectadas entre sí por espacios donde se colocan, al principio de la partida, varias fichas que representan bacterias; cada una con su propia nomenclatura. Cada jugador recibe, también al inicio del juego, una carta con un objetivo secreto que le indica las dos bacterias que tiene que tratar de conectar mediante una serie de cubitos que representan dosis de fármacos para encontrar la cura.

Así es la mecánica base del juego

La partida se desarrolla mediante acciones que se toman en buena parte con las cartas que se tienen en la mano; la finalidad es ir colocando los cubitos (las dosis de la cura) sobre el tablero para tratar de alcanzar el objetivo marcado al principio (uniendo cinco cubitos en líneas) mientras se trata de frenar el avance del oponente. Existen cartas para colocar cubos propios sobre una bacteria, otras para cambiar uno del oponente por otro tuyo o incluso unas que directamente retiran una de las dosis colocadas por el rival.

El juego complica este esquema básico con otras acciones más complejas que permiten recuperar dosis del tablero o revelar las bacterias que hay sobre el cuerpo, entre otras.

Las partidas duran entre 15 y 30 minutos y el juego está pensado para disfrutarse a partir de los ocho años de edad. Se compone de 54 cartas, 20 cubos de colores que simulan las dosis y 21 fichas troqueladas que representan las bacterias.

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