Paco Gómez: del Tute a ¡Cobardes!

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  • Entrevistamos a Paco Gómez, miembro de Ludo y creador del juego de cartas ¡Cobardes!


Paco Gómez es un hombre con alma de niño. Lo dejan entrever sus palabras y lo confirma su mirada profunda y ávida de nuevos retos. Su afición por los juegos de mesa se gestó en su infancia y poco a poco se ha ido convirtiendo más en una necesidad que en una diversión para pasar el rato. Eso deja poso. Y se nota.

Su vida lúdica se inició muy temprano, con títulos tradicionales y casi inmortales como Los Juegos Reunidos de Geyper o el Misterio de Cefa. Pero él no se conformaba solo con jugar. Quería algo más. Una llamita en su interior lo animaba a dar pasos más allá. “Diseño juegos desde niño”, confiesa. “Es una afición (o una necesidad) que me ha acompañado siempre. Supongo que mi cabeza se configuró así de pequeño y así sigue”, explica.

Uno de sus últimos retoños lúdicos se llama ¡Cobardes!, un rápido juego de cartas que será, además, el primero que publicará (a través de la editorial Tranjis). ¡Cobardes! es la culminación de un autor que ha ido alimentando su pasión con los años. “De niño, hacía los tableros con cartulinas pintadas a mano y dados poliédricos con cartón de caja de galletas y plastilina. Recreamos la Vuelta Ciclista a España solo con periódicos viejos, palillos de dientes y un boli… De adolescente, programé mis jueguecitos (por eso soy informático), escribí un librojuego… En la uni, me conocían por mi Tetris, empecé a ilustrar mis juegos con editores gráficos aún muy rudimentarios…”, recuerda desde la nostalgia de quien ya ha pasado de los cuarenta.

 

Pero diseñar tampoco era suficiente. Paco Gómez no se conformaba con eso. Quería más, enriquecer sus creaciones con sabores desconocidos e innovadores. “Me especialicé en organizar fiestas temáticas en casas rurales, festivales de música (se diría que luego Antena3 me plagió en Tu cara me suena), divulgación histórica (recorrimos la Historia romana a través de dinámicas y juegos), concursos de cocina (y parece que creamos tendencia…), juegos de oratoria clásica, yincanas lúdicas como las que se ven en la tele, Lemmings en primera persona, polémicas juntas de vecinos… Representamos teatrillos de textos históricos o inventados para introducir los juegos, grabamos vídeos para desarrollar la trama lúdica… Con juegos he podido contar gestión de proyectos, teoría de juegos…”, asegura.

El salto a la asociación Ludo

Con una base tan extensa y un ansia creadora tan viva, la trayectoria de Paco Gómez era casi previsible. Hace tres años empezó a preguntarse si sus juegos podrían divertir también a desconocidos. Rebuscó en Google y aquello lo llevó a la asociación de creadores lúdicos Ludo. “Me animé a aglutinar y coordinar a diseñadores y editores madrileños en encuentros periódicos. (Ahora somos más de 40). También colaboré desde la Junta de la asociación, aunque ya he pasado el testigo”, explica.

“Ludo me ha enseñado a transformar mis juegos caseros en productos editables”

Poco a poco, fue depurando su técnica creativa, cribándola y haciéndola más selectiva. Paco tiene afinados cuatro o cinco prototipos más: infantiles, parties y familiares que pueden considerarse casi terminados. “Están en el cajón, esperando a darlos por cerrados”, confiesa. Todos surgen del mismo punto, de esa bombilla creativa que se enciende en su mente cuando surge una idea nueva. “Si eres creativo, lo eres las 24 horas. Aunque no quieras, es así”, asegura.

Pero crear no es fácil. No es un solo un talento innato. O, al menos, eso es lo que constata un hombre que ha ido evolucionando con el tiempo. “Necesitas muchos conocimientos, habilidades, herramientas, organización. Por fortuna, todo eso lo vas acumulando. Cada vez conoces más juegos modernos, has explorado más ramas de las matemáticas, vas aprendiendo cómo reaccionan los jugadores, sabes editar prototipos más atractivos. Vas siendo más hábil y más ágil. El compromiso de aprendizaje y evolución continua es la base de todo lo demás”.

Más o menos, así surgió ¡Cobardes!

Gestación y alumbramiento de un juego

Los cimientos de ¡Cobardes! se remontan a años atrás, a otro juego de cartas mucho más extendido y conocido. “El tute fue mi juego de juventud. Cuando no nos juntábamos cuatro amigos, había que entretenerse con la baraja española, que era (casi) lo único que teníamos. De esa necesidad nacieron juegos de 2 y 3 jugadores; uno de ellos, el de las 7 cartas. Así se llamó durante 20 años. Lo que hoy son guerreros, empezaron siendo naipes de espadas y bastos”, explica Paco.

Al principio, ¡Cobardes! era muy distinto a lo que es hoy. Al menos en cuanto a la temática. En lugar de guerreros, los protagonistas del juego podrían haber sido hormigas (la reina es más vulnerable y el resto la defienden) o bandas callejeras (“Sabemos que el bajito provocador no tiene ni media torta, pero sus amigotes lo protegen”, bromea Paco), o peleas de canguros o boxeadores que van perdiendo energía cada golpe…

 

“Al final, el juego quedó con guerreros porque es muy intuitivo. El editor acertó al vestirlos de caballeros de la Edad Media. Las leyendas medievales son muy populares y tienen una ambientación muy rica”, dice Paco. Está enamorado de su creación. Le encanta. Tanto que ante la pregunta de qué juego salvarías de una hecatombe mundial, él lo tiene claro. Siempre desde el humor. Paco es un hombre cargado de buen humor.

“No me dejes sin ¡Cobardes! Lo he jugado cientos de veces, desde joven, y volveré a jugarlo cientos de veces más. Eso no puedo decirlo de ningún otro juego. No se agota porque juegas con tu intuición y la previsión de lo que hará tu rival. Y la mente es impredecible… bueno, no tanto: estamos programados para repetir la última acción que nos salió bien y a evitar la que nos salió mal. Intenta cada 10 segundos adivinar el pensamiento del otro. Cada 10 segundos, o engañas, o te engañarán. ¡No me quites eso!”, bromea.

Y a pesar de su gran sentido del humor, Paco se define como una persona muy crítica. Al menos en el terreno de los juegos de mesa. En Ludo Madrid tiene incluso fama de duro. “A todo le pongo pegas. Me cuesta ver juegos redondos, pero me bastan pequeñas cosas para maravillarme: una sensación, un sistema sencillo de escalado, una solución elegante para evitar el empate, un componente original, una mecánica limpia. Admiro cosas de muchísimos juegos”.

Paco adora el juego. Le encanta probar los prototipos que le van llegando. Pero sobre todo es un hombre de familia (tiene dos hijos con los que comparte su afición y que incluso le ayudan en su tarea de probar juegos), una persona fascinada por la vida, la Biología, la Historia, la Antropología, la Neurociencia o incluso los clásicos grecolatinos.

Y el fútbol. También el fútbol.

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