Rol con niños… ¿El rol más puro?

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-La puerta de la casa chirría según la abrís. La empujáis con cuidado, intentando no hacer ruido… Pero es imposible. Chirría. Y chirría mucho. Al otro lado se abre un vestíbulo largo, oscuro, algo sucio… Miles de motitas de polvo os obligan a abrir mucho los ojos para intentar ver algo. Todo está muy oscuro, pero parece que al fondo se ve algo de luz…

Podría ser el arranque de cualquier partida tipo de juegos de rol al estilo del mítico La llamada de Cthulhu, con una casa encantada que obligará a los jugadores a desentrañar un misterio de insondables proporciones. Con monstruos primigenios escondidos tras marcas demoníacas. Con sustos a la vuelta de cada esquina y revólveres cargados en los bolsillos de las chaquetas…

Pero no.

No tiene nada que ver.

Al buen entendedor no le pasará desapercibido que los términos utilizados en las frases que dan inicio a la aventura son sencillos, fáciles de entender, nada rebuscados. El ritmo, aunque algo atemorizante, invita a continuar, a no rechazar el regalo de empezar a jugar. Porque los jugadores que se sientan alrededor de la mesa no son jugadores al uso. Son novatos. Pero novatos de verdad. Novatos que no llegan ni al metro de altura.

No, no son enanos.

Que no, tampoco son trasgos, ni goblins.

Aunque a alguno, la mirada le brilla de manera especial, con ese brillo que desprendía el pequeño Bilbo Bolsón cuando salió por primera vez de La Comarca.

Pero no. Esto tampoco va de Tierra Media.

Aunque sí de medianos.

Esto va de una partida de rol con un director de juego de los de la vieja escuela. Aunque algo oxidado. A pesar de que en su día su vida estuvo ligada casi a diario a los juegos de rol, lleva unos 16 o 17 años alejado de los manuales. Hasta ahora. Hasta esta partida tan especial.

Especial porque, aunque él tiene cuatro décadas a las espaldas (y cada vez menos pelo en la mollera), sus jugadores no llegan ni a los seis años de edad. Más concretamente, seis retoños de tres a cinco años.

Bueno, realmente no son retoños. Son detectives novatos. Detectives de monstruos.

Se han reunido en la tienda Doctor Ocio de Zaragoza para disfrutar de una partida de Pequeños Detectives de Monstruos, un juego de rol editado por Nosolorol y dedicado de manera especial a niños de tres a seis años de edad. Al máster, eso de volver a sentarse en una mesa cargada de jugadores (encima de jugadores de una fantasía en potencia desbordante) le provoca algo de nerviosismo.

“Son muchos años alejado de las mesas y los dados”, recela.

Encima, no tiene ni silla. Están todas ocupadas.

Se acuclilla junto a la mesa, lo justo para quedarse a la altura de sus jugadores. Él es uno más. Y parece que los niños así lo perciben. Respira hondo, toma aire, se seca incluso algo de sudor perlado sobre su frente (su amplia frente de cuarentón)… Y empieza.

Julia, una de las pequeñas detectives de monstruos.

Julia, una de las pequeñas detectives de monstruos.

-Hola, novatos. Soy el Detective Rinoceronte, uno de los jefes de la Agencia de Detectives de Monstruos. Os he reunido aquí, en la agencia, para explicaros vuestro primer caso, un caso en el que quizás, solo quizás, os encontréis con uno o dos monstruos… Monstruos de los simpáticos, espero.

Los niños abren los ojos como platos. Se callan, dejan de cuchichear y le atienden sin siquiera tener que pedirles que guarden silencio. Ha logrado captar su atención. No saben lo que es un juego de rol, algunos de ellos no han tenido ni siquiera un dado en sus manitas, pero muestran más atención que muchos jugadores avezados.

-Tenemos un problema entre manos -prosigue el máster-. Vuestra compañera de clase Rosa (los niños aceptan como si nada que tienen una amiguita que se llama así, aunque no la tienen) ha perdido los deberes que tiene que entregar mañana.

-Ohhhh no -sueltan al unísono varios de los niños, los más mayores.

-Ohhhh sí -los corea el máster-. Es una verdadera pena. Rosa está muy triste porque no sabe qué ha podido pasar con ellos. ¡Y mañana se los tiene que enseñar al profe! Nosotros creemos que detrás del caso puede haber algún monstruo.

El máster permite que los niños rumien lo que acaba de soltarles.

Después de un par de segundos, sigue.

-Vuestra misión será ir a la casa de los papás de Rosa y tratar de descubrir, todos juntos, qué ha podido suceder con los deberes desaparecidos.

Los niños están embelesados, algunos un poco atemorizados al oír la palabra monstruo. Los monstruos tienen muy mala fama. Pero los niños también pueden afrontar sus miedos. Vaya si pueden. En su mundo pequeño, un monstruo es como una hipoteca para un papá. Es un gran problema, un problema que asusta de verdad. Pero, juntos, entre todos, lo van a resolver.

Más o menos, así empezó el sábado 26 de noviembre una de las dos partidas de Pequeños Detectives de Monstruos que dirigimos Gonzalo Pastor (el gran amigo Gonzalo Pastor, del foro 5Meeples) y un servidor. Fue una experiencia única y sumamente gratificante que me ha dejado una sonrisa casi perenne que no me puedo borrar y un poso amable que no quiero perder.

Jugar al rol con niños ha sido mucho mejor de lo que esperaba. En buena parte porque entre los jugadores estaba mi hijo mayor. Pero también porque me ha permitido recuperar una de mis aficiones favoritas de juventud, una de esas de las que acabé atorado y seguramente cansado. Entre los 13 y los 21 o 22 años jugué decenas y decenas de partidas. Quizás cientos. La mayoría de ellas dirigidas por mí. Y eso, muchos de vosotros ya lo sabéis, puede quemar.

Y yo me quemé.

Acabé un poco aburrido de los juegos de rol. Un día me di cuenta de que, más que una diversión, se habían convertido en una obligación. Dejé de divertirme.

Y me olvidé de ellos.

Supongo que el tiempo ha limpiado ese sentimiento de hastío. Dirigir esta partida de Pequeños Detectives de Monstruos ha sido casi catárquico. Se me han abierto los ojos. Ver a los niños encandilados con la historia, riéndose cuando hablaban con el gamusino que había dentro de la lavadora, haciendo gestos de asco cuando les mostré un calcetín lleno de babas de monstruos (que en realidad estaba limpio), aplaudiendo a un compañero cuando hacía algo bien, uniendo fuerzas para mover entre todos un sofá…

Ha sido como rememorar las partidas más divertidas que jugué cuando era chaval.

Ha sido mejor.

Ha sido descubrir que existe un jugador de rol puro. Porque el niño, a diferencia del adulto, ni siquiera sabe que está jugando al rol.

Simplemente, juega.

PD: Reitero mi agradecimiento a Doctor Ocio por habernos permitido preparar las partidas, a Gonzalo Pastor por su apoyo (a pesar de saber que llevaba años sin dirigir), a Joaquín de Padres Frikis y a todos los papás que vinieron al evento. Y, por supuesto, a los niños.

5 Comments
  1. Hola. Soy el papá del detective oso que jugó creo que contigo.
    Para nosotros también fue una partida muy especial. Mi hijo mayor no habla bien para su edad y suele estar faltó de atención siempre, pero en partida lo vi bastante atento y además, lo metisteis en partida con sus reacciones y balbuceos como si hablara como el resto.fue genial.

    Dices que llevas mucho tiempo sin jugar a rol, pero yo, que no lo he dejado desde los 13 años que comencé con este vicio no hubiera sabido hacerlo mejor.

    Si te vuelves a enganchar a jugar a rol, y no solo con niños, pasate por el club tercios de Flandes si lo deseas.

    Un saludo desde la biblioteca de Dol Amroth

    28 noviembre, 2016 at 7:43 pm - Reply
    • MiCabezaFriki
      MiCabezaFriki

      Gracias. En cuanto las obligaciones me lo permitan, retomar el rol será uno de los deseos de Año Nuevo 😉 Espero veros en próximos eventos con niños. Nos lo pasamos genial. ¡Y besos al Detective Oso, que lo hizo genial!

      29 noviembre, 2016 at 8:45 am - Reply
  2. Aquí el papá de Detective Rayo xd

    Al contrario que vosotros, yo he descubierto el rol “de mayor”. De adolescente no me llamó la atención, pero ahora veo lo divertido que puede ser, tanto entre adultos como con niños. En la partida se vio claramente cómo se esfuerzan en pensar sus próximos movimientos, qué hacer con el monstruo, etc.

    Y para ellos, como dices, no es rol. Sólo es un juego más, y se ve que les gustó.

    Yo tengo la espina clavada de jugar a rol, así que si alguna vez hacéis algo así como “partidas para adultos novatos” llamadme. Y por supuesto, seguiremos yendo a partidas con niños.

    Saludos!

    29 noviembre, 2016 at 3:24 pm - Reply
    • MiCabezaFriki
      MiCabezaFriki

      Cuenta con ello… Pero no hay rol para novatos. Te tocará zambullirte en el papel de lleno, cosa que creo no te costará demasiado 😉

      29 noviembre, 2016 at 4:21 pm - Reply
  3. Muy buena iniciativa, la imaginación es un don de los más peques que deberia perdurar en los mayores.

    29 noviembre, 2016 at 5:23 pm - Reply

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